
Mis primeras fotos fueron de vecinos. Desde entonces, el retrato es para mí un encuentro: cuando aprieto el obturador están los libros que leí, el amor, el desamor y mis valores. Una foto que no dice nada es lo peor; la imagen tiene que sacudir y movilizar al otro.
Galería
- 01/02
Retrato en blanco y negro de un hombre de pelo largo y rostro curtido
- 02/02
Retrato en blanco y negro de un anciano de barba blanca y mirada intensa